MADRID.- Se quejaba Frank Zappa del empeño de algunos por hablar de música. "¿Acaso se puede bailar de arquitectura?", decía. Álex de la Iglesia no es Zappa, pero casi. Así que para hablar de su película mejor... hablar de otra. Cuenta el director de "Balada triste de trompeta" que su película comparte con "Las garras humanas", de Tod Browning, la desesperación trágica del personaje de Lon Chaney.

"España es un lugar donde se viven las cosas con una intensidad histriónica. Vivimos en un sitio donde es imposible el diálogo", destacó el director ante algunas decenas de sus fans.

Y eso es "Balada...": una historia histriónica, exagerada y febril de celos, traición y venganza. Y de payasos. "En la vida o eres el payaso triste o eres el payaso tonto. No hay más. Al fin y al cabo -añade-, la condición propia del ser humano es la de payaso. No somos ni el Rey Lear ni Hamlet ni ningún otro de los personajes de Shakespeare... Somos simples payasos. Y en esa estamos".

"De paso, la película quiere resumir no sólo nuestra condición de seres humanos, sino la de españoles. España es un lugar donde se viven las cosas con una intensidad histriónica. Vivimos en un sitio donde es imposible el diálogo porque todo el mundo se siente obligado a opinar desde el sitio que ha heredado; desde un pasado que no es ni siquiera su pasado". Y reta al auditorio: "que alguien ponga un ejemplo de sensatez". (Especial)